Saturday, August 9, 2008

Mao

Ha sido impresionante la llegada de la antorcha olímpica, la del antiguo fuego sagrado, que simbólicamente transmite los valores de juego limpio y concordia entre pueblos. Porque la presidía El Gran Timonel, el ejecutor del Gran Salto Adelante, promotor de la primavera de las Cien Flores, inspirador y alma de la Revolución Cultural. Como simbolo de la hipocresía más atroz no está nada mal. Llega la antorcha bajo la mirada tranquila del que llevó a la muerte a 20 000 000 de chinos en el más criminal proyecto de ingeniería social de la historia de la humanidad; del que se burló con sangre de la creatividad del pueblo chino; del que arrasó el patrimonio cultural material y humano de milenios.


El régimen chino se ha abierto al exterior. Económicamente al menos. El cambio de rumbo es la enésima refutación del comunismo: no funciona y si funciona es por lo que de comunista va dejando por el camino. Sin embargo, siguen con lo que a la larga es lo peor de esa ideología, la falsificación de la realidad, la sistemática manipulación. Y el mantener a Mao como ejemplo y símbolo del país lo demuestra. Los símbolos no son inocentes. Menos con los comunistas, que no tienen nada más que símbolos apuntalando su poder, a su vez apuntalados por la censura y la represión. Es muy caro en libertades y dinero no tener otra memoria que la escrupulosamente falsificada. Por esto me resulta alucinante que no haya puesto camino de su casa a más de una delegación la estampa de la efigie de un asesino presidiendo la llegada del simbolo de la concordia. Al menos algunos se han retratado, Bush y Sarkozy exigiendo derechos humanos y Zapatero el alianzado callando, con su escudera y el nuevo PP haciendo callar.

Ha habido protestas, extranjeros protestando, por lo del Tíbet y alguna minucia más del estilo de la libertad de prensa. Los han largado del país. ¡Eso es una mejora! no hace mucho que han muerto a extranjeros por la causa. La desmemoria es obligatoria (nadie sabe nada de los sucesos de la plaza de Tiananmen ¡cuánto menos de los más antiguos!). Sigue habiendo tortura... Es la deducción precisa del hecho de que todavía rinden culto a un asesino. El hecho abrumador de poner como inspiración a un asesino es la estricta causa de cualquier atropello.

No será creíble el cambio en China hasta el día que no abjuren de Mao, de uno de los mayores asesinos de la historia. Mejor dicho, mientras no quiten a ese criminal del panteón de santones del régimen, los cambios, empezando por los económicos, serán perfectamente reversibles, con Juegos Olímpicos o sin ellos, da igual.

4 comments:

Cristina Falkenberg said...

Es que se ha sustituido una dinastía imperial por otra, pero para el pueblo chino, algunas de cuyas muchas etnias llevan siglos de represiones y abusos, nada ha cambiado. O bueno, sí hay cosas que han cambiado: antes había unos campesinos con unos valorees, unas tradiciones y unas creencias que cultivaban unas tierras que no les darían gran cosa, pero les permitían una vida que aún era "humana". Ahora sin embargo viven en unas condiciones lamentables de semiesclavitud y desarraigo. Un pueblo que tiene unos valores estupendos no parece sin embargo capaz de librarse de siglos de opresión. La última se llaman más de 58.000 millones de euros, de pastel olímpico: eso de entrada.

Anonymous said...
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Carmelo Jordá said...

Los comentarios en mayúscula serán borrados inmediatamente, como el anterior en este mismo hilo. Permitimos que se expresen todas las opiniones pero dentro de los cauces de la corrección exigibles en internet.

Anonymous said...
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